Ciencia y Tecnología
¿Podría un megaproyecto climático nublar la visión del cielo chileno?
Chile alberga cerca del 70 % de los telescopios del mundo, pero la contaminación lumínica destruiría su capacidad de funcionamiento.
![Sorprendente imagen de la potente emisión láser del nuevo sistema láser del Telescopio Unitario 4 del Very Large Telescope de ESO en el Observatorio Paranal, en el cerro Paranal, en el desierto de Atacama, provincia de Antofagasta, Chile. [Rodrigo Arangua/AFP]](/gc4/images/2025/02/14/49119-chile1-600_384.webp)
Por AFP |
PARANAL, Chile -- Al caer la noche en el desierto de Atacama, en el norte de Chile, cuatro telescopios gigantes contemplan el cielo plagado de estrellas.
El lugar más árido de la Tierra es el mejor para observar el universo, ya que la oscuridad ofrece deslumbrantes espectáculos de maravillas cósmicas.
En esta zona se encuentra el Observatorio Paranal, que alberga el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO), utilizado por los astrónomos para investigar la Vía Láctea con una "claridad inigualable", según la astrónoma española Itziar de Gregorio.
Situado a 2635 metros sobre el nivel del mar y a decenas de kilómetros de la ciudad más cercana, Antofagasta, Paranal reúne condiciones atmosféricas únicas que lo convierten en uno de los observatorios más productivos del mundo.
![Vista general de la plataforma del Very Large Telescope, con sus cuatro telescopios ópticos y cuatro telescopios auxiliares móviles, en el Observatorio Paranal de ESO, en el cerro Paranal, provincia de Antofagasta, en el desierto de Atacama. [Rodrigo Arangua/AFP]](/gc4/images/2025/02/14/49122-chile2-600_384.webp)
El Very Large Telescope, formado por cuatro telescopios individuales, tomó en 2004 la primera imagen de un exoplaneta (planeta situado fuera de nuestro sistema solar).
Pero un enorme proyecto de energías limpias, parte de los planes de Chile para ser neutro en carbono, amenaza con nublar la visión, dicen los científicos.
La quinta economía de América Latina pretende eliminar los combustibles fósiles para 2050 y sustituirlos por fuentes de energía renovables, que pueden producir hidrógeno verde.
El hidrógeno verde, un método limpio de generación de electricidad, se ha promocionado como un medio para ayudar a descarbonizar el vital sector de la minería del cobre de Chile, entre otras industrias.
AES Andes, filial chilena de la empresa energética estadounidense AES Corporation, ha presentado propuestas para construir un centro de 3000 hectáreas en el desierto de Atacama, cerca de Paranal. El emplazamiento aprovecharía la energía solar y eólica para la producción de hidrógeno verde y amoníaco, un gas utilizado en los fertilizantes.
Pero la luz artificial de una planta de este tipo podría ocultar algunos de los fenómenos celestes observados en Paranal, como los eclipses y las lluvias de meteoritos, afirman los científicos.
Temen que pueda poner en peligro el funcionamiento del Telescopio Extremadamente Grande de la ESO, anunciado como el "instrumento óptico más grande" del mundo, que se está construyendo cerca del Observatorio Paranal.
Está previsto que el telescopio, que tendrá el tamaño de un estadio, se termine para 2028.
La singular "ventana que tenemos al universo" del país podría cerrarse y así obstaculizar la investigación de los científicos para determinar si los seres humanos son la única forma de vida inteligente en el universo, advierte De Gregorio, representante de la ESO en Chile.
Como "un grifo de agua abierto"
Chile, que alberga cerca del 70 % de los telescopios del mundo, es desde hace tiempo un centro de referencia para los observadores de estrellas.
De día, los astrónomos de Paranal hacen números. De noche, exploran la galaxia.
La investigación del observatorio abarca casi todos los fenómenos celestes, desde planetas y exoplanetas hasta agujeros negros y cometas cercanos a la Tierra, explica Steffen Mieske, jefe de operaciones científicas del observatorio.
Ese trabajo podría peligrar si el cielo nocturno se ilumina, incluso apenas una fracción.
"La contaminación lumínica es la principal amenaza para la astronomía porque afecta la calidad del cielo observable", argumenta la Fundación Cielos de Chile, que trabaja para preservar la calidad de los cielos nocturnos del país.
"Si ves un grifo de agua abierto, sientes que se está perdiendo agua, pero, si ves un lugar muy iluminado toda la noche, no piensas que hay contaminación", explica Daniela González, directora de la fundación.
El proyecto de hidrógeno y amoníaco de AES Andes, cuyo nombre en clave es Inna, se ajusta a los "más altos estándares en materia lumínica", incluida una nueva norma chilena destinada a proteger los emplazamientos astronómicos del resplandor del cielo, señaló AES Andes en un comunicado.
La empresa rechaza la afirmación de Paranal de que el proyecto se encontraría a menos de 11 km del observatorio y afirma que la distancia sería de aproximadamente el doble.
Un grupo de 40 astrónomos, científicos y poetas ha pedido que se establezca una "zona de exclusión lumínica" en torno a Paranal, para mantener la zona completamente oscura de noche.
El proyecto Inna, que está a la espera de un permiso medioambiental, no recibirá la licencia hasta dentro de dos o tres años.