Seguridad

El nuevo avión furtivo de China: un paso hacia la competencia

La aparición del avión pone de relieve las ambiciones de Pekín, a la vez que plantea interrogantes sobre su capacidad para cumplir su promesa.

Representación compuesta del YF-42A de General Atomics y el YFQ-44A de Anduril. [General Atomics/Anduril]
Representación compuesta del YF-42A de General Atomics y el YFQ-44A de Anduril. [General Atomics/Anduril]

Por Entorno |

La aparición de un nuevo avión furtivo de combate sin cola, procedente de China, ha generado intriga en toda la región del Indo-Pacífico. Si bien la naturaleza exacta de la aeronave aún no es clara, (si se trata de un caza tripulado de sexta generación o de un vehículo aéreo de combate no tripulado [UCAV, por sus siglas en inglés] avanzado), su diseño y capacidades ponen de manifiesto la determinación de Pekín de ampliar los límites de la innovación aeroespacial militar.

Para los observadores locales, este desarrollo es un recordatorio de la creciente competencia en los cielos, donde los avances tecnológicos están cambiando el equilibrio de poder.

Un lanzamiento turbio

Al igual que ocurre con muchos desarrollos militares chinos, la procedencia de las imágenes filtradas es incierta y su autenticidad ha sido cuestionada. Si bien el diseño es coherente con los esfuerzos más amplios de China por modernizar su ejército, el momento y la calidad de las imágenes sugieren un intento deliberado de proyectar fuerza.

Para los observadores locales, este lanzamiento es un recordatorio de la dependencia de China del espectáculo para amplificar sus avances. La aparición del avión pone de relieve las ambiciones de Pekín, pero también plantea dudas sobre su capacidad de cumplir su promesa.

Captura de pantalla que muestra una vista inferior del nuevo avión furtivo chino. [Plataforma X]
Captura de pantalla que muestra una vista inferior del nuevo avión furtivo chino. [Plataforma X]

El avión recién dado a conocer presenta un fuselaje frontal elegante y puntiagudo, alas en flecha pronunciada y parte trasera en forma de "W", todo optimizado para una visibilidad baja. La ausencia de estabilizadores verticales y superficies de cola realza aún más su perfil sigiloso, mientras que el amplio fuselaje sugiere una importante capacidad interna para combustible y provisiones. Dos "jorobas" idénticas sobre el fuselaje trasero sugieren una configuración bimotor, que podría permitir una mayor autonomía y capacidad de carga útil.

Este diseño refleja el enfoque de China en el desarrollo de plataformas capaces de operar en entornos disputados, en particular en el Indo-Pacífico, donde el dominio marítimo y aéreo es crucial. La configuración sin cola y las características sigilosas de la aeronave se alinean con la estrategia general de Pekín de modernizar su ejército y proyectar su poder en la región.

Una respuesta a desarrollos regionales

El momento de la aparición de este avión es notable, ya que coincide con los rápidos avances en la tecnología de combate aéreo en el Indo-Pacífico. El B-21 Raider estadounidense, el primer avión operativo de sexta generación del mundo, ya ha demostrado sus capacidades en pruebas de vuelo. Con su avanzada capacidad sigilosa, arquitectura abierta e ingeniería digital, el Raider ha establecido un alto estándar para el poder aéreo de próxima generación.

El nuevo avión chino parece ser una respuesta a estos desarrollos, lo que indica la intención de Pekín de competir en el cambiante panorama del combate aéreo. Si bien las capacidades del Raider están bien documentadas, el nuevo diseño chino permanece envuelto en misterio, y las imágenes filtradas solo ofrecen destellos de su potencial.

La especulación sobre el papel del avión continúa. Si incluye cabina, podría competir con el caza de sexta generación J-XDS (apodado J-50) de Shenyang. El diseño comparte similitudes con el avión táctico superpesado J-36 de Chengdu, lo que sugiere que podría ser un avión bimotor más pequeño, optimizado para funciones de caza más tradicionales.

Como alternativa, el avión podría formar parte del programa de Aeronaves de Combate Colaborativo (CCA, por sus siglas en inglés) de China, diseñado para servir como "compañero fiel" de los cazas tripulados de sexta generación. Este concepto implica drones altamente autónomos capaces de operar junto a aeronaves tripuladas o de forma independiente en grupos interconectados.

China ya ha demostrado su compromiso con la aviación de combate no tripulada con diseños como el avión furtivo UCAV GJ-11 Sharp Sword y la serie FH-97. El nuevo avión podría representar una contraparte de mayor rendimiento para estos drones, capaz de realizar misiones de mayor alcance y transportar mayores cargas útiles.

Para la región del Indo-Pacífico, la aparición de este avión furtivo es un recordatorio de la creciente competencia en la tecnología de combate aéreo. El sector aeroespacial chino, con sus deficiencias, intenta ponerse al día con diseños que desafían las nociones tradicionales del poder aéreo.

Aún quedan dudas sobre la disponibilidad operativa del avión y su capacidad para igualar las capacidades de plataformas consolidadas como el B-21 Raider. Si bien el Raider se beneficia de décadas de innovación estadounidense en tecnología de sigilo y ataque, el nuevo avión chino aún se encuentra en las primeras etapas de pruebas, y quedan muchos detalles aún por confirmar.

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